viernes, 5 de marzo de 2010

"Las estructuras que erigieron para ocultarse y protegerse no hicieron más que rodar por el piso y aplastarles cuando la tierra se sacudió, la tecnología que se esforzaron por conseguir, los abandonó en el momento más crítico, para luego convertirse solo en basura. Toda su parafernalia se derrumbaba y el circo ahora quedaba en evidencia, los ridículos sentidos que solían dar a las cosas e instituciones ahora se desmaterializaban y unían al polvo."

Ella disfrutaba la destrucción, sentirla en su lengua, en sus ojos, en su nariz y sus oídos, el sol cubierto de humo, las paredes que escondían las vergüenzas de sus moradores yacían en el suelo y el polvo que solía cubrirlas, ahora entraba por su nariz y se pegaba a sus pulmones, le reconfortaba el sonido de la tierra al estremecerse, las sirenas y los gritos, pero solo una cosa le faltaba, la más importante, la que más anhelaba, la que estaba esperando.. acariciar la destrucción, tocarla, abrazarla, sentirla. ¿Por qué le había pasado por alto?, se sintió profundamente decepcionada, no le importaba mayormente el sufrimiento de otros, no le interesaba realmente su bien o su mal, no le interesaban en absoluto. El mejor de los humanos, no le entusiasmaba más que el mejor de los conejos.
A pesar de ello, no dejaba de percibir perfectamente la gracia de la situación que le rodeaba, la mueca burlona de la ironía se manifestaba en cada poste que ahora colgaba de los cables que antes debiera soportar, la ironía estaba impregnada en los ojos de cada criatura asustada que pasaba la noche en vela protegiendo lo suyo y a los suyos, defendiéndose de sombras reales e imaginarias, que en cualquier caso eran por completo su responsabilidad, percibía la ironía en el odio que proclamaban algunos contra sus pares producto de diferencias que ellos mismos habían contribuido a agrandar. Ahora celulares, cámaras, televisores o computadoras no eran más que simples piedras, inútiles trozos de materia por los que tantas horas de su vida habían invertido en conseguir, no entendía cómo alguien podía contener la risa ante semejante escenario, le parecía hilarante que en un momento como ese, ciencia, tecnología, filosofía, economía y cualquier otra construcción histórica o social que pudiera imaginar, a todos importaba menos que un carajo, cualquier clase de bloque socio-histórico-cultural solemne y bañado de importancia en su momento, en este instante no importaba más que un paquete de velas, pilas o arroz, todo era una broma, una gigantesca broma, pero nadie se atrevía a verla, la hipocresía y el absurdo al fin enseñaban su más hermosa cara sonriendo en la blanca luna llena -que luego de mucho tiempo podía ver brillar, sin ser estorbada por las artificiales luces nocturnas de la ciudad. No recordaba haber visto jamás tantas estrellas en ese lugar, o haber proyectado una sombra tan marcada por la luz de la luna-.
No podía evitar sonreír al pensar en lo absurdo que sería oír testimonios sobre las personas que habitaban tierras fértiles y aguas dulces que ellos mismos se habían encargado de contaminar y cubrir con porquerías, ahora de seguro pedirían alimentos y recursos. Le parecía un insulto hacia las personas que habitaban en las tierras áridas y más inhóspitas del país, quienes en verdad eran los únicos que podrían haber solicitado esa clase de ayuda, el resto ahora debería asumir su responsabilidad.

Sentada sobre los trozos de una arcada que solía contener la ventana y los barrotes que tanto tiempo la acompañaron, decidió salir a dar un paseo, esta noche dormiría bajo las estrellas que tanto tiempo observo y bajo las que recién venía conociendo.

Quería que todos sufrieran y no le interesaba que alguien sufriera, quería sufrir.
Quería que todos murieran y no le interesaba que alguien muriera, quería morir.

Cuando la delicada niña destrucción pasó a mi lado
le dije: anda bailemos, toma mi mano.
Se detuvo a mirarme
y se alejó sin tocarme

Rápidamente intenté alcanzarle,
pero como a un pez en el agua
con mis manos no pude atraparle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario