(publicación del blog antiguo: 10/06/09)
"Cuando tenía catorce años, el museo organizó un concurso para niños interesados en los dinosaurios. El ganador recibiría como premio material diverso relacionado con la paleontología.
Si hubiese sido un concurso de trivialidades sobre dinosaurios, o una prueba de conocimientos habituales sobre dinosaurios, o si hubiese consistido en identificar fósiles, estoy seguro de que habría ganado.
Pero no fue así. Fue un concurso de fabricar la mejor marioneta de dinosaurio.
Supe qué dinosaurio tenía que ser: Parasaurolophus, el montaje más importante del RMO.
Intenté fabricarlo con pastilina, poliuretano y clavijas de madera.
Fue un desastre. La cabeza, con su larga cresta, se caía continuamente. Nunca la terminé. Un chico gordo ganó el concurso; asistí a la ceremonia donde él recibió los premios, uno de los cuales era un modelo de saurópodo. Él dijo:
-¡Genial! ¡Un brontosaurio!
Yo estaba asqueado: incluso en 1960 nadie que supiera algo sobre dinosaurios llamaba a eso un Apatosaurus.
Pero aprendí una lección valiosa.
Aprendí que no puedes elegir las pruebas que van a hacerte"
El Calculo de Dios – Rober J. Sawyer
No hay comentarios:
Publicar un comentario