martes, 27 de julio de 2010


...Qué es sino una placentera y lenta agonía la certeza de la no certeza, embriagante y desesperanzadora. Cuantos intentos, cuantos fallos son necesarios para aceptar que la batalla está perdida, que siempre lo ha estado, que la esperanza no entiende de generalidades, que no se conforma ni resigna, que alimenta la desesperanza. ¿cual será el fallo definitivo que confirme el fracaso, y deje de hacer arder la débil vela de la esperanza?. Y es que la esperanza no es más que una vela que arde inmune a la oscuridad que la circunda, una vela inmutable que solo existe porque se saben limites en lo ilimitado, que el tiempo es ilimitado y que la esperanza malgasta la vida que es limitada. y que la desesperanza malgasta por igual pero como certeza alimenta la esperanza. Lo cierto funda lo incierto, lo cierto busca lo incierto, y sobre lo incierto es cierto que nada se haya. Y así como el sentido es relativo a los momentos, los momentos a los sentidos, y las mejores verdades lo son a los sentidos y a los momentos. Y de las verdades ajenas a ellos, son ajenas a todo, y verdades sólo de nombre, los sentidos ajenos a los momentos son tan útiles como dichas verdades, tan opacadas por los sentidos y verdades momentáneas como por su utilidad, y es que la utilidad es de los momentos, y ahora esto me es útil y todo lo demás inútil, sin sentido y carente de verdad y es que la contradicción no existe porque todo es cierto al momento, lo anterior a lo anterior y lo posterior lo será en su momento, no puedo contradecir lo anterior en tanto que no puedo volver a entonces, ahora es cierto que antes algo fue cierto, lo que ahora es falso es que lo anterior sea en sí ahora cierto. Y mientras escribo que la próxima frase es mentira, esto es cierto, mientras ahora escribo que la frase anterior es mentira y también es cierto. Así es que las verdades son absolutas y contingentes según los momentos , y mientras escribo que esta frase es falsa, miento sobre el contenido pero afirmo una certeza en tanto que cuando ahora la digo falsa, o cierta, sólo caigo en el juego del meta-lenguaje, porque puedo decir que esta frase es un gato y eso es cierto en tanto que es, no puedo negar que lo dije, puedo decir otras cosas, puedo decir cosas ciertas o falsas de contenido, pero nunca será falso que las dije. Si digo esta frase es cierta o falsa, si digo esta frase es larga o corta, si afirmo o niego el contenido, nunca podré negar que dije, afirmé o negué. Entonces las contradicciones se podrán decir de los contenidos, pero no de los hechos o los actos. Y en tanto que somos, hacemos y decimos, no podemos contradecirnos, y en tanto que los contenidos son contingentes y relativos, su contradicción es irrelevante.



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