domingo, 26 de septiembre de 2010


Como un mar de estrellas, resplandecían los diminutos trozos de cuarzo esparcidos en la arena del desierto. También pensó en brillantes flashes de cámaras imaginarias que golpeaban su rostro, capturando en la nada eternos e infinitos momentos.
Sueños sin duda, un oceano desierto, de sueños, recuerdos y dudas.

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