-Te he escuchado varias veces comentar que mientras duermes, o incluso antes de eso, mientras estás en un estado de semi-sueño, sientes haber dado con una "gran" respuesta, sientes que encontraste el eslabón final de tus razonamientos, una conclusión que explica y da sentido a todo lo que has pensado.
-Si, me ha pasado muchas veces... Lo frustrante es despertar y no poder recordar de qué se trataba ese pensamiento perfecto...
-A mí, no me pasa eso exactamente. Bueno, me pasa algo similar. Yo, ocasionalmente, siento que escribí el mejor verso o la mejor poesía... Y, también, es espantoso el tratar de recordarlo sin éxito...
-¡Vaya! me recordaste un cuento que hablaba sobre la mejor "canción", o "melodía", que luego de ser escuchada, uno no podía dejar de repetirla en su mente y terminaba por volverse loco.
-Bueno, tú trata de recordar la respuesta y el sentido a todo, yo intentaré recordar el mejor poema.
-Me parece un trato razonable, pero lamento decirte que hoy sólo soñé que robaba de un supermercado el mejor sombrero del mundo... Luego corría, escapando de un encargado que me seguía fuera de la tienda... Huía, cruzaba calles y trataba de llegar con el gorro a un lugar porque sabía que al despertar lo perdería... Pero tenía la extraña certeza de que si alcanzaba a llegar y guardar el gorro ahí, al despertar lo tendría conmigo.
-¿Y llegaste?
-Para allá iba ahora, pero justo me encontré contigo.
-Si, me ha pasado muchas veces... Lo frustrante es despertar y no poder recordar de qué se trataba ese pensamiento perfecto...
-A mí, no me pasa eso exactamente. Bueno, me pasa algo similar. Yo, ocasionalmente, siento que escribí el mejor verso o la mejor poesía... Y, también, es espantoso el tratar de recordarlo sin éxito...
-¡Vaya! me recordaste un cuento que hablaba sobre la mejor "canción", o "melodía", que luego de ser escuchada, uno no podía dejar de repetirla en su mente y terminaba por volverse loco.
-Bueno, tú trata de recordar la respuesta y el sentido a todo, yo intentaré recordar el mejor poema.
-Me parece un trato razonable, pero lamento decirte que hoy sólo soñé que robaba de un supermercado el mejor sombrero del mundo... Luego corría, escapando de un encargado que me seguía fuera de la tienda... Huía, cruzaba calles y trataba de llegar con el gorro a un lugar porque sabía que al despertar lo perdería... Pero tenía la extraña certeza de que si alcanzaba a llegar y guardar el gorro ahí, al despertar lo tendría conmigo.
-¿Y llegaste?
-Para allá iba ahora, pero justo me encontré contigo.
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