domingo, 24 de julio de 2011


Alarmada despertó de tan extraño sueño, no lograba recordarlo por completo pero inquietantes imágenes permanecían en ella.
Un campo que se derretía en ríos de arena multicolor.
A veces era ella, a veces era parte del mundo.
A veces sentía el suelo bajo sí, a veces se sentía el suelo, las hormigas y árboles, el aire, la música y todo los demás.
Ya podía calmarse pues no era más que un sueño, hermoso y psicodélico, pero sólo un sueño más para su olvidada lista.
Mientras el alba tímida acariciaba las marmoladas nubes, ella se comenzaba a levantar para volver a cumplir normalmente sus funciones.
Se alzaba retrasada para otro día de monótono trabajo.
No era más que una extremidad despertando, como siempre, no era más que una pierna queriendo solamente volver a dormir.

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