miércoles, 24 de agosto de 2011

Ahí viene, ya, lo voy a saludar...
-¡Hola!- dijo agitadamente, buscando su mirada.
-¿Hola?- respondió casi forzado quien sabía evidente que tras sí no había nadie.
-¿Acaso, no se acuerda usted de mí? -preguntó de forma inquisidora.
-Nunca me he caracterizado por la infalibilidad de mi memoria. Es más, si nos conocemos, usted debería saberlo- repuso el hombre con un acento exquisito.
-Sí nos conocemos...- comenzó a informar antes de que el otro le interrumpiera.
-¡Ya lo sé! -fue su exclamación enérgica- ...sin duda debe ser por el bigote...- agregó, mientras con un delicado ademán trazaba un imaginario bigote en el aire.
Desconcertado ante la interrupción, replicó -¿Cual bigote? yo no uso ni usaba ninguno, se debe estar confundiendo usted...-
-Oh no, desde luego, me refiero al bigote que yo usaba, de seguro guardé su recuerdo en él y al afeitarme lo he perdido por completo- explicó como si fuera lo más natural del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario