Sabes que eres orgullosa cuando te preguntan si cambiarías algo de lo que has vivido hasta este momento.
Me refiero a la típica pregunta hipotética sobre si pudieras "nacer nuevamente" o "hacer las cosas de otro modo", ¿qué harías?, ¿qué cambiarías?...
Y luego de pensarlo respondes que, sin duda, de nacer otra vez o poder volver a "cualquier momento", volverías a ese... Sí, claramente, volverías a aquel momento, regresarías a un caluroso día de verano, a ese día en que lo conociste, ese día cuando no eras capaz de imaginar siquiera todas las horas posteriores de alegrías y problemas. Ese día en que conociste a quien cambió completamente tu vida, marcó y abrió el camino para que hoy fueras la madeja de traumas, asustadiza, cínica y triste que ves a diario frente al espejo. "Sí, cambiaría algo... Una vez, hace ya tiempo, un día caluroso, lo recuerdo como si fuera ayer, me acerqué a una máquina vendedora de bebidas e introduje en ella mi última moneda de quinientos pesos. Presioné el botón de la bebida una y otra vez, luego, frustrada presioné el de regresar el dinero, pero nada. La maldita máquina estaba mala y había robado mi moneda... Fue la jodida bebida más cara que jamás haya «comprado»... Si algo cambiaría en mi vida, sería el haber desperdiciado esos quinientos pesos..."
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