sábado, 27 de abril de 2013

- Has visto como ahora todo el mundo anda por ahí hipnotizado, casi idiotizado por la pantallita de los celulares... En la micro, en el metro, ¡incluso en las fiestas!, hay una frase famosa de Einstein, donde dice temer el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, porque entonces tendremos una generación de idiotas...
- Pero, ¿qué tiene de malo que las personas usen su celular?, es decir, por qué tú usas alguna cosa, en particular algo que usas en la micro, no hablo de usar ropa e ir vestido por la calle, sino más bien cosas que ocupas para "distraerte", y por qué querrías distraerte, o de dónde buscarías distraerte... Las personas siempre han podido leer en la micro, leer libros, leer el periódico, etc. Y dudo que Einstein hubiese reclamado por ver a alguien leyendo alguno de sus libros. Con los años, luego, hemos podido escuchar música con reproductores portátiles, la tecnología en ese sentido apunta, precisamente, a hacer más fácil de transportar nuestros medios de entretención, distracción o simple interés. 
Por qué o cuándo queremos distraernos... precisamente cuando lo que presenciamos o donde estamos nos parece aburrido o no llama nuestra atención más que alguna otra alternativa, en este caso, la tecnología nos ha brindado dichas alternativas, si las personas en el metro o en la micro, no fueran leyendo, escuchando música o utilizando sus celulares, ¿qué? ¿querrías que te fueran hablando a ti?, tendrías que tapar las ventanas también, puesto que en los buses el mirar el paisaje afuera resulta ser un medio de distracción. 
...¡Tú les eres aburrido!, eso puede ser lo que te cuesta aceptar, si un amigo o conocido prefiere mirar su celular en lugar de conversar contigo en una fiesta, ¡tal vez sea tu culpa! ¿lo has pensado? la culpa no es del celular, por darle un alivio a las personas de tu insufrible presencia. Las instancias sociales obligadas como los medios de transporte, ya son lo suficientemente aburridas e incómodas como para criticar a quienes intentan distraerse de aquello, y si siguen intentando distraerse incluso en otras instancias, eso solo nos dice que no eres suficiente competencia en contra de sus celulares, libros, consolas portátiles, internet, etc.

1 comentario:

  1. Me ha encantado como le has dado la vuelta a la tortilla (sólo te ha faltado tildarlo de hipócrita por perpetuar reuniones sociales "voluntarias" en las que nadie está realmente interesado), si bien se podrían (como siempre) matizar algunas cosas. Por ejemplo, que esas alternativas (cada vez más y más accesibles) ponen el listón más alto a la hora de captar el interés ajeno, o que la satisfacción de éstas puede ser más inmediata y por ello más tentadora, pero no por ello necesariamente más grande dando algo más de plazo. Aun con ello, esa especie de utopía autista (con la que, de hecho, alguna vez he soñado), esa reunión disjunta, digo, de individuos, de mundos interiores, sigue siendo perfectamente legitima. Sí, suscribo la opinión del texto.

    PS: En ciertos momentos me recordo a "La conquista de la ubicuidad" de Valéry, un ensayo breve que puede leer aquí http://franciscojaviertorres.blogspot.com.es/2010/03/la-conquista-de-la-ubicuidad.html

    ResponderEliminar