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sábado, 9 de enero de 2010

"Mi libertad termina donde comienza la de otros" Repite mucha gente.. y como muchas otras frases suena bien pero generalmente nadie se detiene a pensar sobre su significado. Sin un mayor afán de dar un largo discurso sobre la libertad, solo pretendo hacer un pequeño juego lógico para reducir al absurdo -para la gran mayoría- la frase.
El primer análisis posible, bastante simple y sin mayores connotaciones sobre la frase plantea que: mi campo de acción me incumbe solo a mi y en tanto que yo percibo y otros también, puedo actuar sobre mi y esto no puede ser de una forma que altere o perturbe la percepción de terceros. Ahora, -antes de agregar a nuestro simpático amigo el "bien"- hablamos de concesiones, o sea, mi libertad puede afectar a terceros en tanto que estos así lo deseen y por tanto "sobrepongo" mi libertad a la suya y nos concedemos un margen de acción en el que influyo efectivamente sus percepciones sin con esto "pasarle a llevar". Esto se puede entender de la frase original sin necesidad de cambiarla mayormente, pero de hacerlo quedaría ésta como "Mi libertad termina donde comienza la de otros, o donde otros me permitan llegar sobre sus libertades".
Qué sucede ahora si pensamos en un ser querido, por ejemplo un hermano, a quien vemos consumido por la droga, él en su supuesta enajenación siente de alguna forma que escapa por momentos a la infelicidad que le rodea y esto lo reconforta. La respuesta visceral de la mayoría tiende a ser rápidamente el responder que "ayudarían" a dicha persona, "ayudarían" en tanto que ellos están en lo correcto en su mundo de no drogadictos, y su hermano está equivocado y dañandose a si mismo, lo mismo se puede aplicar quizá a una persona obesa que no deja de comer, a alguien que se ve embaucado por algún grupo o comunidad que le entrega algunas respuestas y a cambio le pide todas sus pertenencias materiales, una persona que intenta suicidarse, etc. Estas personas que "se hacen daño a si mismos" dentro de sus enajenaciones y sus felicidades no compartidas por "la mayoría" se hacen automaticamente acreedores de la "ayuda" por parte de las buenas personas pertenecientes a la mayoría que dice respetar libertades. Estas personas "enajenadas" pueden negarse a permitir sobreponer su libertad con la de su "ayudante" o "salvador", pueden negarse a querer recibir ayuda. Y nuestra buena amiga la subjetividad plantea entonces que: quiénes son estos ayudantes/salvadores que pertenecen a la mayoría y creen en su camino está "lo bueno", "lo correcto", quienes somos para ayudar a nuestro hermano drogadicto, para vulnerar de manera arbitraria su libertad. Si bien hay gente que dice "no, pero un comportamiento como la drogadicción, no es algo de la noche a la mañana, es un proceso y ya cuando está "consumado" es poco lo que se puede hacer o ayudar" dicen esto o cosas por el estilo que plantea estos comportamientos son como una "bola de nieve" conductas que han tenido una causa quizá pequeña y con el tiempo se han ido reafirmando. Y es precisamente ante esto que comienza el análisis causal, bien, admitimos que estos comportamientos son procesos con un detonador o una "primera vez" que se lleva a cabo dicha conducta. Si pudiéramos intervenir en la primera vez que ese hermano accede a drogarse, intervenir en esa ocasión, quizá hablar con una persona y decirle que comiendo no solucionará nada o cualquier otro ejemplo que se aplique, ¿el intervenir sobre ese punto no sería "vulnerar" su libertad?, ¿tratar de imponer la propia por sobre la del otro?. Ok, quizá en ese momento el hermano acceda a tranzar su libertad voluntariamente y así poder influir en él sin necesidad de forzarlo. Pero qué sucede por ejemplo cuando se tiene un hijo, cuando se le niegan las golosinas por su "propio bien" por su salud, cualquier clase de enseñanza que se intente dar a él, quizá la instancia del colegio es una gran vulneración a esa idea de "mi libertad termina donde comienza la del resto" el comunicar una idea es influir en la libertad de otro, y cuando el otro es un niño que solo quiere golosinas y su padre se lo niega, cuando quizá a un adolescente le niegan un permiso, se vulneran las libertades en pro del "bien" del joven, esos padres vulneran libertades. ¿qué sucede aun cuando el niño ni siquiera conoce el lenguaje, enseñar a hablar a un niño, enseñarle una lengua no sería ya actuar sobre su "libertad" de forma arbitraria y sin una posible defensa de él?, ayudarle/enseñarle a caminar seria traspasar el limite que señala la frase, sería acceder sin una concesión establecida sobre la libertad del niño (conceptualmente hablando, quizá el niño no se niegue a ser ayudado a caminar a pesar de poder retorcerse en lágrimas si este hecho le molestara, podría decirse que el niño acepta el ser ayudado a caminar, pero no así con cualquier otro comportamiento de un padre por su hijo que produce en este molestia y enojo).
Así al llevar esta frase "Mi libertad termina donde comienza la de otros" a un principio básico como es la "crianza" de un ser humano, el enseñarle y velar por su "bien" ya es ir en contra de la frase misma. Así pues quien se decidiera a concebir siquiera un hijo ya estaría actuando sobre la libertad de un otro sin previa autorización de aquella parte y por tanto yendo en contra de la frase original.
Con esto podríamos decir que cualquier persona que acceda a ayudar a un ser querido (y eso es destacable, puesto que nuevamente a una gran "mayoría" no le nace el intervenir en la vida de un desconocido solo porque si) no puede predicar el "Mi libertad termina donde comienza la de otros", como muchas otras ideas y pensamientos, se puede aplicar solo a desconocidos. Y ahora para terminar y dejarlo un poco más claro, podríamos también llevar esto a un análisis sobre las religiones que hablan acerca de una salvación, que llaman a esta. Sus fieles en pro de un bien como el de un padre por los dientes de su hijo, sentirán que están en el deber de ir a golpear tu puerta e intentar convertirte a su creencia, sentirán que tienen el deber de ir a cantar/predicar afuera de tu puerta, mientras tú en tu casa, putearás diciendo que odias esas actitudes y piensas que tu libertad termina donde comienza la de otros, solo por un afán de no ser molestado por desconocidos, pero justificarás tu propio afán por molestar a conocidos.

"Es como que alguien te empuje cuando un auto te va a atropellar, sin duda le estarías agradecido de salvarte... Pero ¿qué pasa si sólo esa persona ve el auto y tú no?"