viernes, 28 de mayo de 2010


Muy curioso es cuando al despertar
ni gota encuentro de aquel ancho Mar
que fuera por la noche mi pensar.

Mar poblado de infinitos sueños, ideas, respuestas y sensaciones.
Mar poblado de recuerdos, personas, escenarios y canciones.
Mar de inconmensurables risas, llantos, posibilidades y sinrazones.

Mar que al amanecer no es un Mar
Mar que durante el sueño se ha de retirar
Mar que al despertar solo arena debe dejar
Mar que al desaparecer solo otro Desierto ha de mostrar.

Desierto que es también un Mar.
Desierto donde un Mar de arena, pensamientos y razones suelen abundar
Desierto en que cada granito iluminado como estrella parece brillar
Desierto en que cada pensamiento, al Sol de la Razón no puede escapar

Sol que cuando se pone deja de Razonar.
Razón que de la Luna se suele asustar.
Luna que con el Sueño siempre ha de llegar.
Sueño que en Mar vuelve la Arena a transformar.

Mar de sensaciones y sinrazones. Mar de sueños y noches.
Mar que con el alba se ha de diluir. Mar que de su costa debe partir.
Mar que de la vigilia debe escapar. Vigilia que a la Razón hace dominar.
Razón que en desierto vuelve el mar. Razón que con el sueño se debe retirar.

Muy curioso es cuando al despertar,
mi barco de pensamientos, suelo encontrar
surcando inmensas olas de arena en este desierto de mar.

¿Dónde van esas cavilaciones que a ratos si no delirios, todo parecen solucionar?
¿Por qué será el destino de aquellos infinitos pensamientos de la nada a la nada regresar?

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