miércoles, 31 de agosto de 2011

Es esa rabia seca e impersonal, esa que te ataca cuando a tientas levantas el vaso de tu mesa de noche, buscando un sorbo de agua para reponerte de un mal sueño, y el vaso está más liviano de lo que esperabas, está lo más liviano que lo podrías encontrar ya que no contiene una gota de agua, en ese momento la frustración hace lo que parecía imposible y seca incluso más tu garganta. Es esa rabia que sientes al bajar la palanca de la puerta y percatarte que estaba cerrado con llave, nada te habría molestado el tener que destrabar la puerta en un comienzo, pero el intentar abrirla sin siquiera pensar en que pueda estar cerrada de antemano es lo que te molesta. Es la rabia de actuar por algo y ver la intención frustrada, generalmente sin tener otra persona a quién culpar más que a ti mismo

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