No deberías escuchar lo que digo ni mirar lo que escribo.
A esta altura, ya ni siquiera yo soy capaz de recordar cuándo fue la última vez que puse en palabras algo que me importara de verdad. Con el tiempo he perfeccionado mi habilidad para evadir temas que me importen o incumban y he aprendido a reemplazarlos por otros más interesantes; más divertidos y por sobre todo más inútiles.
Quizás ya lo he hecho por demasiado tiempo, quizás lo suficiente como para ahora no tener o recordar nada que en realidad me importe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario