domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Qué podía diferenciar esa mañana de cualquier otra?
...Fácil, había sido esa mañana, sólo esa mañana, de las 7956 que ya había vivido, cuando luego de mirar su pálido y ojeroso rostro al espejo, luego de mojarlo y enfrentarlo a su reflejo, y mientras en su barba aun jugueteaban un par de gotas enamoradas, que se percató de algo, de algo que nunca había notado... El "latín" no era más que una pequeña lata.

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