
Actitud de borrachera: dícese de cuando precariamente sujeto de lo que esté a su alcance, el individuo sufre los embates del alcohol y comidas previas que su cuerpo se esfuerza por eliminar producto de la intoxicación, y jadeando exclama la promesa: "¡No vuelvo a tomar, nunca más vuelvo a tomar!". Para luego de unos días, semanas o tal vez meses, olvidar lo prometido y regresar a la bebida, quizá en un comienzo con algo de precaución, pero si el tiempo ha sido el suficiente, eventualmente volverá al comienzo del ciclo.
Variante de esta actitud podemos reconocer claramente en el amante o enamorado despechado, quien promete no volver -en los casos más extremos- a enamorarse, o actuar de la misma manera, a hacer o dejar de hacer lo mismo. Y como éste, el estudiante, quien luego de sortear a duras penas los exámenes promete responsabilidad y estudio para un próximo semestre.
Sin ver la necesidad de caer en esta ocasión en una discusión sobre la estaticidad de la personalidad, de todas formas cabe destacar que para hablar de "actitud de borrachera", se necesita inicialmente de un estado alterado de la conciencia, pero como sabemos, no existe otro tipo de estado de la conciencia.
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