
¿Has pensado en todas las palabras que jamás has dicho? o ¿las que nunca has escrito?... Es decir... Pienso que he escrito muchas cosas, he escrito palabras poco usuales, he inventado algunas, he escrito palabras que nunca he pronunciado, y desde luego he dicho palabras que jamás he escrito, pero qué hay de esas palabras que sólo has leído y reservado para tu pensamiento, tal vez de forma voluntaria o tal vez sólo por falta de ocasión para emplearlas, quizás son palabras relegadas a un rincón oscuro del ático de tus pensamientos, ahí junto con los recuerdos y juguetes de tu infancia, esa azotea con cajas llenas de cosas que tal vez ya no usas, o que precisamente pusiste ahí porque deseas dejar de utilizar. Ahí comparten espacio tus cosas más secretas, las que proteges y guardas con particular celo, junto a las cosas que has ido reemplazando, aquellas las cuales ya no tienen un espacio apropiado para ocupar. Pero a la larga, todas ellas desaparecen en el olvido, no son más que cosas, precisamente, pasan a originar, componer o dar vida a la palabra "cosa". No existe simplemente "una" cosa.. o "las" cosas... cuando olvidas algo, cuando lo guardas en una caja que luego apilas y abandonas a las arañas y los baños de polvo, ahí es cuando deja de ser lo que era y se convierte en "cosa", los recuerdos no son ni se componen de "cosas", mientras que los olvidos se encuentran repletos de ellas. Deberías darte el trabajo de limpiar esa habitación, de recorrerla y recuperar algunos recuerdos, algunas palabras.
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