¿Y piensas en hablarle algún día nuevamente?, oh pero claro que sí, respondió. En ocasiones le recuerdo y lo pienso, me gustaría saber qué ha sido de su vida, de su familia y amistades. Solíamos compartir interminables narraciones de nuestras vivencias, ¿sabes?, era la forma que teníamos para contrarrestar la inmensa distancia que nos imponía el haber vivido una vida ajenos el uno del otro. Claro ese discurso es en realidad el puente que conecta a cualquier par de almas que desean compartir. Muchas son las veces en que por casualidad y azar pienso o me suceden cosas que con gusto le comentaría, sé que nos sacarían unas buenas risas a ambos... Ya, pero ¿por qué no lo haces?, es decir crees que ¿no ha pasado suficiente tiempo, tal vez?, intervino. El tiempo que contamos no es lo importante, al menos no para esto, pienso que la duración o el fin de este plazo de alejamiento que tácitamente establecimos lo encontraré, precisamente, en el momento en que deje de buscarlo, es decir, cuando ya ni por azar se asome en mi mente la idea de comunicarle algo, será entonces que podré hacerlo. Cuando ya no piense en buscarle o comentarle nada, cuando el recuerdo sea sólo casual y el interés la pura curiosidad, entonces podría quizás ponerme al corriente de algunas cosas, dijo y agregó, le hablaré cuando deje de pensar en hablarle, quizás le escribiré cuando haya dejado de escribirle. Cuando esta conversación pierda sentido.lunes, 12 de diciembre de 2011
¿Y piensas en hablarle algún día nuevamente?, oh pero claro que sí, respondió. En ocasiones le recuerdo y lo pienso, me gustaría saber qué ha sido de su vida, de su familia y amistades. Solíamos compartir interminables narraciones de nuestras vivencias, ¿sabes?, era la forma que teníamos para contrarrestar la inmensa distancia que nos imponía el haber vivido una vida ajenos el uno del otro. Claro ese discurso es en realidad el puente que conecta a cualquier par de almas que desean compartir. Muchas son las veces en que por casualidad y azar pienso o me suceden cosas que con gusto le comentaría, sé que nos sacarían unas buenas risas a ambos... Ya, pero ¿por qué no lo haces?, es decir crees que ¿no ha pasado suficiente tiempo, tal vez?, intervino. El tiempo que contamos no es lo importante, al menos no para esto, pienso que la duración o el fin de este plazo de alejamiento que tácitamente establecimos lo encontraré, precisamente, en el momento en que deje de buscarlo, es decir, cuando ya ni por azar se asome en mi mente la idea de comunicarle algo, será entonces que podré hacerlo. Cuando ya no piense en buscarle o comentarle nada, cuando el recuerdo sea sólo casual y el interés la pura curiosidad, entonces podría quizás ponerme al corriente de algunas cosas, dijo y agregó, le hablaré cuando deje de pensar en hablarle, quizás le escribiré cuando haya dejado de escribirle. Cuando esta conversación pierda sentido.
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