viernes, 23 de marzo de 2012

-¡Vaya! no te había visto.
-Pero cómo, si llevo sentado a tu lado varios minutos.
-No me había fijado que estabas ahí. ¿Tienes fuego?
-Déjame revisar.
...

(Y esos fueron todos los comentarios al respecto. Una vez, sólo una, cada mil años, los dioses volvían invisible a un humano al azar. Este milenio, el designio divino había caído sobre él, por una decena de minutos fue invisible para todas las demás criaturas, pero ni siquiera él mismo se había percatado, fueron diez minutos de una anónima invisibilidad sobre el pasto. Una divina y milenaria invisibilidad desaprovechada. Tal vez un juego de los dioses, tal vez parte del Plan. Solo podemos suponer o intentar buscar algún patrón en su selección, esta vez, ni beneficio ni maleficio, simplemente pareció un desperdicio... Pero quiénes somos para cuestionarlos.)

1 comentario:

  1. Me gusta mucho tu estilo. Me recuerda a Fredric Brown: conciso, transgresor e imaginativo

    ResponderEliminar