Es sabido que, con frecuencia, las historias relatadas sobre la misteriosa región de Ta'aladan, son tan falsas como numerosas. Pero la escazes de contacto que se mantiene con ella parece ser el alimento perfecto para mitos, y tanto la reserva de sus nativos, como la estupidez de los extranjeros son tierra fértil para leyendas.
Si preguntáramos, a cualquier anciano cuya pasión sea el vino de alguna pequeña taberna, por historias reales acerca de Ta'aladan, sin duda tendría un gran repertorio listo para ser narrado ante la promesa de un par de copas. "Una famosa historia viene a mi mente en este momento", te diría el viejo y se detendría para sorber el vino. Reanudaría el monologo agregando: "Esta historia no es demasiado conocida, pero habla sobre la extraña forma que tienen de organizarse y hacer política los oscuros Ta'aladanienses...-sorbo- ...Porque ellos no tienen un Rey que reciba el poder directamente de Dios, como nosotros... -comentaría con orgullo- Algunos años atrás, en esta misma mesa compartí unos vinos con un mercader que había visto sus negocios en peligro, por allá en Ta'aladan. Me dijo que habían realizado lo que nosotros llamamos una "votación", pero no para elegir una comida sobre otra, ni para decidir entre colores de telas, no... -sorbo y suspenso- Ellos, sin una voz de mando que les dictara lo mejor que podían hacer, y ante muy contradictorias posiciones, que en el peor de los casos decantarían en algún tipo de guerra civil, habían decidido realizar una votación donde participaran todos quienes cumplían una serie de características, dentro de las cuales encontramos cuestiones obvias, como votar públicamente, para saber que quien lo hace habita la región y conoce la lengua escrita, no está votando más de una vez, etcétera... -sorbo- El tema en discusión no era menor, había un grupo que defendía, como es lógico, que algunos nacen para ser esclavos, mientras que otros, nacen para controlarlos. Y es que ¿si no se es amo se es esclavo? ¿no? -reiría el viejo, tomando más vino negro- Se dice entonces que la votación se realizó y en ella se respondió si acaso "¿Deben las minorías ser esclavas?". -sorbo- ¡Te imaginas! ¡cómo seguiría funcionando una ciudad sin esclavos! es una locura, quién haría los trabajos desagradables... -reiría el viejo y sorbería el vino derramando un poco por su barba- Pero bueno, así de extraños son estos Ta'aladanienses. ¿Y qué piensas que ganó? -preguntaría el viejo borracho- El "sí" evidentemente -agregaría, sin siquiera haber escuchado tu respuesta, ni haber entendido realmente a los Ta'aladanienses- ...Esos bichos raros, organizando alboroto y sistemas engorrosos para decidir lo que su majestad de forma sencilla y con un solo movimiento de su mano resolvería. -terminaría diciendo el viejo de dientes oscuros. Sin haber hecho justicia ni contado de buena forma lo que realmente sucedió en ese lugar...
Cuestión que ahora, si me das otra moneda, con gusto te explicaré...
...Gracias.
Bien, en primer lugar, es menester evidenciar que ante las dos opciones de la votación hay diferentes posibilidades, a saber:
A)- votar que "Sí" y que este gane la elección, consecuentemente quienes votaron que "No" perderían;
B)- votar que "Sí" y que este pierda la elección, ante lo cual quienes votaron "No" ganarían.
Y viceversa,
a)- votar que "No" y perder, ganando quienes votaron que "Sí";
b)- votar que "No" y ganar, perdiendo quienes votaron que "Sí".
El empate era imposible, dada la cantidad impar de votantes.
Pero como vemos desde la formulación de la votación, los Ta'aladanienses son criaturas astutas.
Quienes votaran que "Sí" no tenían nada que perder, mientras que quienes votaban que "No", arriesgaban mucho más que solo sus principios morales.
Es decir, en el caso (a) quienes votaron que "No" a "¿Deben las minorías ser esclavas?" y perdieron. Pasarían a conformar una "minoría" que debe ser esclavizada.
Mientras que quienes hayan votado que "Sí", incluso cuando perdieran y fueran una minoría, jamás serían esclavos, puesto que habría ganado el que "No" deben ser esclavizadas las minorías.
Todos quienes no deseaban tener esclavos, ni serlo ellos mismos, supieron de inmediato lo qué debían hacer, con más labia que fibra moral, votaron todos que "Sí". Librándose con esto de ser una "minoría", y posteriormente argullendo que al tener mayoría absoluta el "Sí" y no existir contraposición en las urnas, el "Sí" se volvía entonces mayoría y minoría a la vez, es decir, por todos es sabido que si algo es único, reúne en sí casi cualquier atributo, tanto como su opuesto, si tengo sólo un hijo, podría decir que es el más bello y más feo de mis hijos, podría decir que es el más grande y más pequeño de mis hijos... Así entonces, al existir sólo una postura frente a la esclavitud de las minorías, y siendo esta única y absoluta, era a la vez minoría y mayoría. Por lo cual ningún hombre podía tener esclavos, puesto que todos debían serlo, y en último de los casos, quienes apoyaban el "Sí" desde un comienzo, se vieron en peligro al notar que si en algún momento la población de esclavos era mayor que la de señores, automáticamente los roles se invertirían.
Y así, cuentan que fue realmente como se abolió la esclavitud de las minorías en las tierras de Ta'aladan con su aprobación absoluta.
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