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viernes, 8 de junio de 2012

-¿Me das una galleta?- preguntó con la mayor amabilidad que su hambre le permitía. 
-¡Me queda justo la última!- se excusó, al tiempo que mostraba el envase casi vacío.
-¡Ah! no hay problema.- terminó diciendo con decepción, puesto que conocía y participaba de la tradición social políticamente correcta que prohíbe tomar la última pieza de alimento de otra persona. 

Luego se detuvo un segundo, por su cabeza pasó una revolucionaria idea. ¡¿Cómo era posible que se respetara y permitiera comer el último bocadillo al dueño del envase!?. Es decir, era muy alta la probabilidad de que fuera el dueño quien se hubiera comido previamente casi la totalidad de bocadillos.
Así que en lugar de excusarse y añorar aquella pieza final de alimento, en lugar de sentirla como un derecho obvio e inalienable, ¡todos quienes fueran "dueños" debían tener mayor obligación de compartir o donar aquel bocadillo final a quien fuera que se los solicitara!
Realizada esta pequeña reflexión y con toda la convicción que le había proporcionado, decidió regresar y encararle nuevamente, ahora le parecía evidente que la situación debía ser precisamente al revés.

-Exijo que me regales tu última galleta- exclamó con la autoridad que brindaba el haber descubierto un derecho natural a todo ser humano.
-Me la comí hace rato...- respondió pasando por alto la inusual selección de palabras.

lunes, 28 de mayo de 2012

¡Escalera! -gritó, llamando la atención y provocando el voltear de las cabezas de todos quienes le rodeaban en aquella tumultuosa estación de metro- ¡es una maldita ESCALERA-mecánica! del latín scalaria plural neutro de scalare. Es que acaso no se percata que debe ¡ESCALAR por ella! -Sus ojos parecían luchar por saltar fuera de sus cuencas- ¡No se supone que usted deba quedarse ahí obstruyendo el paso a quienes sí la deseamos escalar! -La persona frente a él se debatía entre la sorpresa y el temor generados por la abrupta interpelación- ¿Sabe con qué otra palabra puede relacionar la etimología? con ¡ASCENDER! ¿No le resulta familiar el ASCENSOR? Si desea mantener su trasero quieto mientras asciende, tome el maldito ASCENSOR y ¡quítese de mi camino!

sábado, 5 de mayo de 2012


Ahí estaba, en familia, como siempre discutiendo un tema de suma irrelevancia. Ella era la única que afirmaba "no creer" en las estadísticas. O por lo menos esa era su afirmación inicial, antes de escuchar a su creativo sobrino: podríamos decir entonces que de los 10 aquí presentes 1 no cree en las estadísticas, es decir un 10%. Ahora bien si usted no cree en las estadísticas, ésta que acabo de enunciar incluida, es porque usted puede pensar que... o está errado el número total de personas en la sala, cosa que podemos descartar rápidamente, o no recogimos las opiniones de manera veraz, cosa que podemos verificar también de forma rápida, respondiendo a mano alzada. -exclamó- Que levante la mano quien cree en la veracidad de las estadísticas. -palabras que fueron seguidas por risas y finalmente un tímido alzar de 9 manos, incluyendo la del sobrino- Luego ante la pregunta de quienes no creían en las estadísticas, ella debió admitirlo también.
Entonces continuó el sobrino, usted puede dudar y pensar que el porcentaje es diferente, tal vez más, un 11% de los presentes? bueno eso no sería un entero, un 20%? dos personas incrédulas? pero como nadie cambia su opinión, sólo queda una posibilidad, que sea realmente menor el porcentaje, un 5% de los presentes? tampoco sería una persona entera, es decir, si no es un 10%, descartado desde su escéptico comienzo, ni es un 20% o más.. sólo puede ser un 0%, o sea -levantó la voz- que usted quien no cree en las estadísticas, piense que en esta sala el numero de personas que cree en las estadísticas es superior a nueve, y el numero de incrédulos es inferior a uno. ¡Usted está dudando de su propia opinión!, ya que al afirmar que usted no cree en las estadísticas, y no creer que esto se de en un 10% de los presentes, sólo deja lugar a que entonces un 100% de los presentes crean en las estadísticas, usted incluida. -guardó silencio unos segundos y remató su chiste diciendo- pero claro, esto es sólo otra estadística tía, usted puede seguir creyendo lo que quiera.

viernes, 23 de marzo de 2012

Me opongo a la utilización de la palabra "perder" asociada al "tiempo"... puedo perder en una partida de cartas.. entendiendo perder como lo opuesto a ganar... puedo perder un objeto, extraviarlo...
Pero el perder algo de vista o perder noción de su paradero de todas formas admite la ventana de posibilidad de volver a encontrar lo perdido, es decir perder como opuesto a encontrar.
El tiempo si lo "pierdo" no lo puedo "volver encontrar"... Por lo tanto se utiliza mayormente una referencia similar a la primera, se habla de perder y ganar tiempo según lo que se hace... Noción evidentemente utilitarista, puesto que el tiempo no es un juego que pueda ganar o perder... Pero se entiende que si soy capaz de "producir" algo en cierta cantidad de tiempo, y tanto mejor si aquel "algo" o producto es una cuestión material, tangible... si hago algo "no habré perdido el tiempo", es más, si logro hacer aquello, imaginemos que es un encargo, si logro realizarlo en menos tiempo que el otorgado o esperado, se habla del "ganar" tiempo, del adelantar tareas, para que "al final" exista un remanente o diferencia de tiempo a favor... pero para qué querría tener ese tiempo a favor? ese tiempo "ganado"? qué puedo hacer con él? o puedo producir más cosas, cosas diferentes tal vez... o puedo no hacerlo, en cuyo caso estaré ganando tiempo para posteriormente poder "perderlo".
Esta noción de "perdida de tiempo" que digo, se funda ilusoriamente en la idea de realizar actos o producir cosas, tampoco es tan general como suena, puesto que claramente es imposible escapar del "hacer algo", no existe una forma real en que pueda escapar a la acción mientras me encuentre con vida, incluso pudiendo actuar en ocasiones de forma independiente de mi voluntad.
Decía que la noción no es tan general como aparentemente suena, sino que es incluso más utilitarista que la mera consecución de actos, se dice del ganar o perder tiempo sobre ciertos actos especificos bajo ciertos contextos especificos, o determinadas voluntades particulares. Es decir, probablemente nadie me diga que "pierdo el tiempo" por estar durmiendo algunas horas en la madrugada de un día, pero sí, tal vez, lo harían en el caso de que duerma durante la tarde mientras muchas otras personas no lo hacen. Por lo tanto cabe decir, por obvio que parezca, que también es una noción idiosincrática.
Ahora bien, podemos imaginar que esta noción de perder el tiempo está, como cualquier noción temporal, arraigada en la finitud de la vida humana, es decir, pierdo tiempo de vida que no voy a recuperar, en este caso podríamos quitar el "peso" que recae en el qué se hace durante el paso del tiempo, es decir, no importa si hago una cosa, su opuesto o ninguna de las dos, el tiempo pasará de igual manera y duerma de madrugada o de tarde, el día tendrá la misma cantidad de horas que habré perdido de vida.
Entonces, en particular me molesta esta tercera noción de perdida, mezcla entre la perdida en tanto que derrota y la perdida en tanto que extravio. Esta noción de perdida en tanto que absoluto escape sin posibilidad de encuentro, o recuperación, esta idea de pérdida como constante resta, que se trata de contraponer a la "ganancia" de tiempo pero que no es tal, puesto que mi vida no se alargará -en tanto que suma material de tiempo- si hago más o diferentes cosas. Me parece que esta noción de perdida sin posibilidad de opuesto debería tener otro nombre, uno ante el cual resonara su noción de absoluto y con esto poder quitar la carga peyorativa para la que se presta el engañoso intento de la contraposición de términos, es decir, si se asume que solamente el tiempo "pasa", sin importar lo que haga, y entendemos (como persona de a pie), que no es posible que el tiempo no-pase, evitaríamos en parte la jerarquización casi valórica que se hace de nuestros actos, o al menos sería más evidente el menoscabo que se pueda tratar de realizar sobre ciertas cosas, acciones o situaciones.

Lo que intento explicar de forma atropellada y probablemente mal argumentada es que:
Si no puedo ganar algo y si no puedo encontrarlo. No acepto que pueda perderlo

jueves, 2 de febrero de 2012

-¿Te puedo preguntar algo?
-Ya lo hiciste.
-¿La pregunta de si podía hacerte una pregunta?
-Sí.
-¡Ah! bueno, ¿puedo hacerte dos preguntas, entonces?
-Ya me haz hecho tres.
-Ya, ya, ¿te puedo hacer otra pregunta?
-Ya lo hiciste
-Andate a la mierda.

lunes, 2 de enero de 2012

Otra de mis numerosas tonteras... "Amanecer"... decimos en ocasiones "Hoy amanecí enfermo"... Pero, ¿pueden "amanecer" las personas?... ¿No es acaso la tierra con su movimiento de rotación (y desde luego las condiciones sabidas del sistema solar) que "regula" o determina el amanecer (tanto como el anochecer) de cualquier lugar?... Yo no puedo "amanecer", puedo "despertar", solo las regiones espaciales pueden "amanecer", cuando digo que amanecí, me estoy considerando un "lugar"... "Despertar" en cambio es una acción que puede realizar cualquiera que pueda dormir.

jueves, 30 de junio de 2011


¡Era la primera vez que se veía tal cosa!, una protesta por la educación con infinitos manifestantes.


El primero de ellos, en un afán radical dijo:


-¡Yo quemaré el ministerio y mataré al ministro al cabo de una hora, si nadie lo ha hecho antes!


El segundo de los manifestantes, en idéntico afán exclamó:


-¡Yo lo haré al cabo de treinta minutos, si nadie lo ha hecho antes!


El tercero de los manifestantes, para no ser menos dijo:


-¡Yo lo haré, si a los quince minutos nadie lo ha hecho!


Luego el cuarto manifestante se sumó diciendo:


-¡Si a los siete minutos y treinta segundos nadie lo ha hecho, yo lo haré!


Así sucesivamente cada uno de los infinitos manifestantes fue reduciendo el tiempo a la mitad.

Al cabo de una hora, obviamente, el ministerio estaba en llamas y el ministro yacía muerto.


"¿Quién es el culpable?" rezaban los titulares de prensa.

Las investigaciones no arrojaban mayores luces sobre su identidad. Entonces llamaron a declarar a todos y cada uno de los manifestantes.

El primero dijo que cuando él se había comprometido a realizar la hazaña, se encontró con que el ministerio ya ardía y el ministro estaba muerto.

Se llamó luego al segundo manifestante, quien igualmente declaró que cuando se dirigió a los treinta minutos al ministerio, éste ya estaba en llamas y el exánime cuerpo del ministro estaba tendido en el piso.

Consecuentemente se citó al tercer manifestante, cuya defensa era casi idéntica a las anteriores.

Y así, uno por uno han ido desfilando eternamente con equivalentes declaraciones los infinitos manifestantes.


Nunca me encontrarán.

lunes, 28 de junio de 2010

Publicado en el blog antiguo en: 29/05/08 - 18:28
El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto. -
- Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-.

-Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
- No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.

- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente!

jueves, 11 de marzo de 2010

A: Oye B me debes 100 pesos
B: Es cierto, a ver dejame solucionarlo.. ¡hey C!, ¿tienes 100 pesos que me prestes?
C: No, no tengo.. pero dejame ver qué puedo hacer.. ¿A tienes 100 pesos que me prestes?
A: Diablos ando sin dinero.. ¿B tienes 100 pesos que me prestes?
B: ¿Te acuerdas A que te debía 100 pesos?, pues tomalos de eso y quedamos a mano

lunes, 8 de marzo de 2010


él: ¿Por qué te demoras tanto?, ¿qué esperas?
ella: A ti
él: Pero yo te estoy esperando a ti..
ella: ¿Y ya terminaste de hacerlo?
él: No, te sigo esperando
ella: Entonces yo aun no estoy lista

jueves, 4 de marzo de 2010

Los dos relojes
(Lewis Carroll)

¿Qué es mejor, un reloj que da la hora exacta una vez por año, o un reloj que es puntual dos veces al día?. "Este último", contestarás, "incuestionablemente". Muy bien, ahora atiende.
Supongamos que tengo dos relojes: uno no funciona en lo absoluto, y el otro se retrasa un minuto al día: ¿cuál preferirías? "El que se retrasa", replicarías sin ninguna duda. Ahora observa: el que se retrasa un minuto al día tiene que emplear doce horas, o setecientos veinte minutos, hasta que de nuevo señale la hora correcta; por consiguiente, es puntual una vez cada dos años, mientras que el otro es puntual evidentemente siempre que sea la hora por él indicada, lo que ocurre dos veces por día.
De manera que ya te has contradicho una vez.
"Ah, pero", dirás, "¿de qué me sirve que sea puntual dos veces al día, si no puedo saber cuándo lo es?".
Bueno, supongamos que el reloj marca las ocho en punto, ¿no comprendes que el reloj será puntual a las ocho en punto? Tu reloj señalará la hora exacta cuando sean las ocho en punto.
"Sí, ya veo", me contestarás.
Muy bien, por lo tanto, te has contradicho ya dos veces; ahora sal del apuro lo mejor que puedas y procura no contradecirte una vez más.
Podrías seguir diciendo: "¿Cómo habría de saber cuándo son las ocho en punto? Mi reloj no me lo dirá". Ten paciencia: sabes que, cuando sean las ocho, tu reloj irá bien, perfecto; por lo tanto, esto es lo que tienes que hacer: mantén la vista fija en el reloj, y en el momento exacto en que dé puntualmente la hora, serán las ocho. "Pero...", será tu balbuceo. Pero --ya es bastante-- vale más que desistas en tu vana demanda de algo conforme a los usos de tu sentido común. Te alejarás más y más, a medida que preguntes, del punto en que se sustentaba tu necio equilibrio, de modo que lo mejor será que te calles.

Traducido por Leopoldo Mª Panero

viernes, 27 de noviembre de 2009

No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes se merece.
Bilbo Bolsón.
J.R.R Tolkien.
El Señor de los Anillos
La Comunidad del Anillo.


No conozco a la mitad de ustedes,
ni la mitad de lo que querría,

conoce a un 50% de los invitados menos de la mitad de lo que él querría
-también puede leerse como que conoce al otro 50% de los invitados más o justo cuanto quiere conocerlos-

del 50% conocido
si él los conoce actualmente "K", y quiere conocerlos "X"
entonces:
K<(X/2)

y lo que yo querría es menos de la mitad
de lo que la mitad de ustedes se merece


el 50% de los invitados se merecen más del doble de lo que él querría conocerlos

del 50% de los invitados
si lo merecido es "Y"
entonces: X<(Y/2) por tanto "4K"<"Y"
-podría pensarse que la segunda vez que habla de la "mitad de ustedes" se refiere a al mitad de la primera mitad, osea un 25% del total-

si solo hubieran dos invitados "A" y "B"

-quiero conocer a "A" más del doble de cuanto le conozco ahora-

y "A" merece ser conocido más del doble de lo que yo quiero -que es más del doble de lo que conozco ahora-

o sea.. conozco a "A" X% quiero conocerlo por lo menos 2X%, y "A" merece ser conocido al menos 4X%